En uno de los artículos que hoy nos propone Digital Buzz he podido apreciar un ví­deo en el que se muestra una innovadora estrategia de e-commerce que consiste en un probador de ropa online integrado dentro de la página web de Tobi.com, una marca de moda de San Francisco (EE.UU) que además de permitirte ver cómo te sientan las prendas que puedes estar interesado en comprar, puedes compartir el resultado en Facebook para que tus amigos te den el visto bueno -o malo- sobre la potencial compra. Esta curiosa aplicación me hizo recordar la ponencia de Jaime Antoñanzas del pasado European Ecommerce Conference de Madrid cuyo título era “El placer de comprar”, una reflexión sobre lo que deberí­a de ser una compra ví­a Internet. A continuación te sugiero un breve resumen de las ideas básicas de esta exposición del presidente de Comunica:

  • Hay dos tipos de compras: las que debes hacer y las que te gusta llevar a cabo. Las primeras nos gusta realizarlas de la manera más eficiente y rápida posible, mientras que las segundas nos entretienen y nos producen placer.
  • En las tiendas fuera del mundo virtual de Internet se han elaborado multitud de estrategias de marketing con el fin de introducir al consumidor en una experiencia placentera de compra que le produzca satisfacción. Por ejemplo, las tiendas de Abercrombie de Estados Unidos son una fusión entre discoteca y tienda. Por este motivo, ¿Por qué no se hace lo mismo en la vida digital?.
  • El consumidor es el punto clave de la venta -como en el mundo real- y el fin último es que éste salga satisfecho con su compra. Este objetivo se puede conseguir de dos maneras: con el mejor precio del mercado (que sea un chollo) o creando en el cliente una experiencia de compra satisfactoria (como el ejemplo que hoy os he comentado al inicio de la entrada).
  • Además de proponer una experiencia de compra entretenida, hay que “rellenar” los momentos frí­os, como el de pago o el de espera a que llegue la compra a las manos del cliente. Esto se puede hacer, por ejemplo, regalando entradas para el cine o un bono de descarga de temas musicales.
  • La entrega del producto o servicio ha de entregarse lo antes posible y cuando me refiero a “lo antes posible” me remito a una duración de espera de menos de dos horas, que es lo que dura el efecto de la llamada “ventana de placer” en la compra.
  • En cuanto a la página web de venta, Internet cuenta con una ventaja sobre las tiendas de la vida real: se puede jugar de manera instantánea con los precios, el diseño o con las ofertas para llamar la atención del cliente. De este modo, si la tienda online es dinámica provocará cierta curiosidad e inquietud en el cliente para visitarla más a menudo y ya sabemos todos que cuanto más tiempo pase un consumidor en una tienda, más oportunidades hay de que compre algo.

Como bien dice el tí­tulo de esta entrada, comprar es un placer, y en Internet también. ¿Y tu qué opinas? ¿Prefieres un servicio atento y personalizado a cambio de pagar un poco más o el mejor precio del mercado pese a tener que sufrir un peor servicio?